Un destello de felicidad...
domingo, 28 de febrero de 2010
martes, 16 de febrero de 2010
Quiero,quiero,quiero.
Caprichosa.
Infantil
Quiero.
¿No podés esperar?
Esperá.
Aguantá.
Todo llega.
A veces, cuesta mucho más de lo que crees, pero todo en su debido tiempo llega.
¿Llega?
Sí, aunque no lo creas, vos sentís que lo demás lo tienen y vos no, que a los demás no le pasan las cosas que te pasaron a vos, pero a veces hay que crecer, creer.
Tenes razón..
Por algo te digo las cosas.
Diálogo (Teatro IV)
Podemos enviar botellas con mensajes, esas botellas, o mejor dicho esos mensajes pueden no llegar a su receptor, lo que hace que se dificulte la comunicación.
Las botellas pueden romperse en el camino por las fuertes olas del mar,o del lugar que estén atravesando en dicho momento y lugar. Los mensajes pueden: no ser del todo claros, no ser concisos, ser excesivamente largos,lo que hace que haya una transferencia en el receptor, el cual no termina entendiendo cual era el verdadero mensaje. El receptor puede recibirlo pero puede "hacer que no entiende", "no entenderlo", o siemplemente al receptor nunca le llegó el dicho mensaje..
A veces es tan dificil mandar botellas con mensajes, puede que lleguen puede que no, puede que sirvan, pero pueden que dificulten. Una botella y un mensaje, no es lo mismo que una botella con un mensaje. Eso sí, hay que saber siempre quien es el receptor.
miércoles, 10 de febrero de 2010
Estaba cansada, la noche la esperaba para poder terminar el día. Pero como siempre, tenía algo, algo le sucedía, algo daba vueltas en su cabeza, infinitas veces..
Salía de su casa, miraba a su alrededor, buscaba respuestas, pero pocas encontraba. Sabía que las respuestas no las encontraría en las miradas, en las risas, ni en el suelo de las calles donde ella transitaba. Sabía que las respuestas las tenía que formar ella, que no podía esperar pasar más el tiempo, que algo necesitaba hacer.
Llaves, billetera, y alguna que otra cosa más llevaba siempre encima, no quería olvidarse de nada, y muchas veces perdía sus cosas, sí, las perdía. O no las veía. No porque no fueran importantes en su vida, sino porque no las podía ver con claridad.
sábado, 6 de febrero de 2010
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